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15/04/2013  

ANTONIO CASARES, AMIGO DEL PAÍS (Artículo El Correo Gallego 14.04.2013)


El Correo Gallego 14.04.13

Antonio Casares, Amigo del País

por María Luisa Losada

El científico y químico monfortino comenzó su actividad docente e investigadora en la Sociedad Económica// La institución le proporcionó un laboratorio y después un altavoz para sus ideas.

Cualquiera que pasee por las calles de Compostela y se fije en su fisonomía, puede deducir el papel que instituciones como la Iglesia o la Universidad han tenido en su creación y desarrollo. Sin embargo, a menudo olvidamos la trascendencia que en su momento tuvo para Santiago (aún tiene) otra institución, la Real Sociedad Económica de Amigos del País (RSEAP), para la cultura y la promoción económica de Galicia, y como ámbito de sociabilidad y proyección de la ciudad, una institución que aún hoy, sigue en activo.

Precisamente este año se celebra el 125 aniversario de la puesta en marcha de la entonces denominada Escuela de Artes y Oficios, hoy Escola de Arte e Superior de Deseño Mestre Mateo, impulsada en su día por la RSEAP.

Y también hace 125 años, un 12 de abril, moría en Compostela Antonio Casares. Cerca el fin de sus días, su última participación pública fue durante el acto solemne de inauguración de dicha Escuela, organizado por la RSEAP. Tiene gracia, Casares había comenzado su actividad docente e investigadora en la Sociedad Económica; también la de gestión, y como periodista científico. La Sociedad le dio su primera oportunidad.

Cuando Antonio llegó a Santiago, en 1836, no hacía mucho tiempo que la RSEAP funcionaba de nuevo, y no tenía demasiada infraestructura didáctica. No obstante, a petición del monfortino, la institución le proporcionó un laboratorio donde investigar y demostrar sus conocimientos y habilidades como químico. Pero la Sociedad le proporcionaría años más tarde algo muy valioso también: un altavoz para sus ideas, para sus trabajos como investigador y ciudadano preocupado por el desarrollo económico de Galicia, a través de la Revista de la RSEAP.

Lo cierto es que Casares escribió desde un principio para la Sociedad informes para uso interno en los que se requería su opinión ya como socio que era (desde 1836), ya como profesor de la misma, por su condición de catedrático de Química Aplicada a las Artes (1836-1846). De hecho, creemos haber encontrado el primer informe que Casares realizó para la RSEAP.

Un socio había sugerido una nueva solución para el blanqueo de telas, y Antonio en su laboratorio se propuso verificar la validez de dicho procedimiento. El manuscrito no lleva ni fecha ni firma (aunque reconocemos en él la letra de Casares), pero en 1841, Casares publicó un artículo sobre este mismo tema, y las conclusiones fueron las mismas “pues lo hemos experimentado prácticamente”, es decir, en el laboratorio: lo más eficaz para el blanqueo del lino, es el cloro, combinado con la lejía; pero esta operación sólo era rentable si se realizaba a gran escala, en fábricas, no a nivel doméstico. Aparecen aquí ya algunas de las preocupaciones de Antonio en relación al desarrollo económico de Galicia: la necesidad de que los trabajadores tengan una formación adecuada, y de que se asocien.

Con el paso del tiempo, Casares fue asumiendo diferentes responsabilidades como gestor en la Sociedad, de la que llegó a ser Presidente entre 1850 y 1858, dejando el puesto tras el grandísimo éxito alcanzado en la organización y gestión de la Exposición de 1858, culminada con la visita de Isabel II a la misma. En 1860, fue nombrado Vicedirector de la Sociedad, y fue entonces cuando inició una época de gran actividad en la Revista, de la que llegó a ser editor y director, teniendo que simultanear su participación en las sesiones de la Sociedad y su trabajo en diferentes comisiones de la misma, con las conferencias de los lunes en el Ateneo Popular, además de sus responsabilidades en la universidad y al frente de una familia en constante aumento...

También en abril, pero de 1862, Casares le daba la bienvenida al progreso que en forma de férreos raíles, habría de surcar Galicia. En Carril, entre las autoridades, se perfilaba la silueta de Casares, quien tomó la palabra para manifestar en nombre de la Sociedad Económica “la viva satisfacción con que este cuerpo miraba el principio de trabajos [...], con la mira constante de impulsar los adelantos de la agricultura y las artes, fin de su instituto; que al mismo tiempo, como representante de la Universidad de Santiago, veía con placer una aplicación de las teorías científicas, que ésta tenía el encargo de enseñar y difundir, reuniendo a la instrucción que proporcionan las ciencias morales, los interesantes estudios de las físicas y naturales”.

Casares trabajaba para que algún día se produjese una suerte de “equilibrio racional: que se encuentre al lado de un poeta, que nos instruya y recree, un mecánico que dirija la construcción de las máquinas; al lado de un historiador que se desvela en resolver manuscritos, para que sepamos con certeza las proezas del Cid, un mineralogista que nos enseña las minas metálicas de nuestro país y el medio de aprovecharlas”.

Incluso en aquel último discurso de hace 125 años, conocedor del panorama educativo, sintió el deber de seguir insistiendo en la importancia de “difundir la instrucción, vulgarizar los conocimientos científicos, demostrar que la aplicación de los descubrimientos que hacen los sabios en sus gabinetes y laboratorios, de las verdades que ponen de manifiesto con sus investigaciones, son los medios más eficaces de mejorar los productos de la industria, de crear otras nuevas, y de evitar que los artesanos se abandonen a las rutinas de sus oficios, y puedan emplear con fruto su iniciativa personal”


Estimado Antonio, 125 años después, tu reivindicación sigue vigente...

© Real Sociedad Económica de Amigos del País
de la ciudad de Santiago - 2008

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