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02/05/2017  

A II ASAMBLEA NACIONALISTA . Noticia edición Digital El Diario de Ferrol


Noticia publicada el 2 de mayo de 2017 en la edición digital de El Diario de Ferrol Como vimos en la entrega anterior, en la tarde del domingo 9 de noviembre concluían las sesiones de la II Asamblea Nacionalista, que habían tenido lugar en la sede de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, situada en el edificio que había sido Colegio Mayor de Sano Clemente, al pie de la Alameda, donde, desde hace muchos años, está el IES Rosalía de Castro. Las actividades de los irmandiños no finalizaron con los debates asamblearios, ya que a las diez de la noche tuvo lugar un acto dedicado exclusivamente a estudiantes en el que tomaron parte varios oradores. El primero en intervenir fue Castelao, que pronunció un canto de amor a Galicia. Lo siguió Noguerol, que analizó el concepto de nacionalidad en los aspectos político y administrativo. Losada Diéguez animó a la juventud gallega a contribuir con su esfuerzo al engrandecimiento de la tierra. Risco, en una “admirable disertación” -al decir del reportero del diario compostelano El Noticiero Gallego-, analizó la personalidad histórica y artística de las nacionalidades críticas y los aspectos que su porvenir ha de presentar. Paz Andrade, alumno del último año de Derecho, habló en nombre de los estudiantes y se mostró defensor de la inmediata organización del cuerpo escolar para contribuir a la formación de una gran cultura gallega y una Universidad autónoma, edificada sobre una concepción integral y moderna. Intervino, asimismo, el orensano Euxenio Montes, alumno de Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, que animó a los estudiantes a trabajar la grandeza de la nueva Galicia. Acabó Peña Novo, que examinó el nacionalismo como doctrina social, analizando soluciones y problemas. El acto finalizó con la interpretación del himno y con gritos de Terra a nosa! Tampoco los periodistas entendieron que había acabado su trabajo con el final de las actividades que se habían encargado de reseñar. Algunos pensaban que era de justicia que, además de informar, pudieran expresar su opinión. Así se dice en el suelto “Después de una Asamblea”, firmado por X, aparecido en El Noticiero Gallego / Diario de la mañana de 12 de noviembre. En primer lugar quería dejar constancia de que los que trabajaban en ese periódico no le debían nada a cacique ninguno, ya que lo la publicación se sostenía con el dinero de la propia industria -era esta La Comercial-, en la que confeccionaban toda clase de trabajos tipográficos. Eso posibilitaba que los seis escritos se cimentasen en la imparcialidad. Y una vez aclarada la cuestión, la primera pregunta que se hacía era la de si los asambleístas eran “independientes o depende alguno del caciquismo disfrutando la consabida nómina?”, asunto sobre el que Castelao “que es el que nos habló con más bríos de estátuas y otras cosas más, incluso bolcheviquistas”, era el llamado a responder. X se preguntaba también si los que se llaman anticaciquiles o representan a estos habían hecho bien invitando a la Asamblea a algunos políticos, como el Marqués de Figueroa o Leonardo Rodríguez, así como “Por qué no hicieron análoga invitación a los demás parlamentarios gallegos? Para él eran éstas dos preferencias incomprensibles y censurables. Manifestaba, además, que no quería quitarle importancia al acto, porque la había tenido, como lo evidenciaba el hecho de haberle dedicado el espacio que le había dedicado. Mas, así a todo, para él, “hubo lunares”. El periodista se declaraba amante de Galicia y por eso quería que los defensores de ella estuvieran “limpios” y que no se jugara “con su nombre, para hacer alarde de fuerza que no podemos sostener”. Se manifestaba, además, estar cansado de “discursos y de cantos a la región bella de España”, porque para conocer esas virtudes no había hecho falta esperar por las Irmandades da Fala. Ya que antes lo habían hecho Rosalía, Murguía, Curros y otros. Y concluía afirmando que “Para defender a Galicia hace falta que él grito de ¡Terra a nosa! este libre de todo compromiso caciquil” y preguntándose: “¿Están conformes con la teoría los asambleístas que vinieron a Santiago? Ellos son los llamados a decirlo”. En esa misma primera plana del periódico del día 12, El Noticiero Gallego incluía el suelto “Adhesiones” en el que se comentaba que entre los telegramas de adhesión a la Asamblea recibidos estaban los de Leonardo Rodríguez y el Marqués de Figueroa, para a continuación reproducir el del primero de ellos. Va dirigido a Felipe Gil Casares y dice así: “Enfermo desde mi reciente viaje a Salamanca con dolencia, impone reposo, no puedo asistir sesión clausura esa asamblea, pero tengo especial interés sepan todos celebraré salgan de la misma los mejores puntos de máxima coincidencia pues unidos como estamos por amor a Galicia, es seguro procuremos para ella todos los beneficios morales y materiales a que tiene legítimo derecho de urgente aplicación. Nadie más apasionado que V. para esa obra de ardiente galleguismo, hago votos por que de esa Asamblea surjan, como espero, soluciones satisfactorias. Con el pensamiento en Galicia y el recuerdo en V.V. uno ese telegrama al que seguirá carta. -Salúdale. -Leonardo Rodríguez”. Dos días después, el viernes 14 de noviembre, el diario compostelano insistía en el tema de la invitación a los exministros. En esta ocasión ODAGLAS -Salgado disimulado, obviamente-, firma el artículo “De la última Asamblea Nacionalista Gallega / La invitación a los exministros” que comenzaba: “Fué días antes de comenzar la Asamblea Nacionalista clausurada el domingo último, cuando en la redacción de este periódico manifestó mi carísimo amigo el joven abogado y excelente escritor Manuel María González, que no podía estar de acuerdo con los organizadores de aquélla, por haber invitado para tomar parte en las sesiones a los exministros Sres. Marqués de Figueroa y Rodríguez Díaz”. A continuación, recuerda que el amigo había consignado esta protesta ante la Comisión, lo que también había hecho en la Asamblea el “médico ferrolano Sr. Quintanilla”, cuando había afirmado que “D. Leonardo Rodríguez era el diputado ‘más peligroso’ de Galicia..”. Es por eso que Salgado no podía hacer otra cosa que preguntarse qué “Si el objeto primordial de estas reuniones es buscar la forma de librar a nuestra región del caciquismo ¡para qué precisamos á esos señores que jamás se preocuparon de los distritos que representan en Cortes, sirviéndoles tan sólo el cargo para defender lo que nosotros combatimos?”. Para el Leonardo Rodríguez solamente tenía a su favor el hecho de haber imitado a los catalanes a la hora de solicitar en el Parlamento la autonomía para Galicia, hecho que, entendía, no le daba patente para militar en las filas de los verdaderos galleguistas, a lo que añadía: “Los ‘Hirmáns da Fala’, no debemos olvidar el discurso pronunciado por el Sr. Rodríguez hace años, combatiendo estas organizaciones…”. La opinión del periodista santiagués era que ni los dos exministros, ni ninguno de los parlamentarios gallegos deberían ser invitados a las reuniones de índole galleguista, dado que sus actuaciones políticas los incapacitaban para hablar de los problemas que Galicia necesitaba resolver se quería librarse de la plaga del caciquismo. Concluye manifestando: Escribí este artículejo para que se la ve que aún perteneciendo a la “Irmandade da Fala” de Santiago fuí él primero en no aprobar lo de la invitación a los dos exministros. En lo demás, yo que soy tan galleguista como el mejor, no tengo inconveniente en suscribir todas las conclusiones acordadas en la Asamblea”. Y creo que no le faltaba razón. Aunque el Marqués de Figueroa, Juan de Armada y Losada, que era cuñado de Miguel Gil Casares, no hacía mucho que había publicado su libro de versos bilingüe Del solar galaico (1917), que había sido objeto de una reseña crítica muy exaltadora de Cabanillas, aparecida en A Nosa Terra, o que ya bastantes años antes había dado a luz De la poesía gallega (1889) era evidente que en el ámbito político nada había hecho por nuestra tierra y eso que había sido muchos años parlamentario y dos veces ministro, en gobiernos presididos por Maura. Otro tanto ocurría con Leonardo Rodríguez Díaz, ilerdense, que llevaba años siendo diputado por Chantada en las filas de González Besada y que también había ocupado, brevemente, la cartera de Abastecimientos. Unos años más tarde, ambos serían patrocinadores económicos y formando parte del consejo de redacción de la revista As Roladas/Folla dos rapaciños galegos, que editó dos números, bajo la dirección de Cabanillas, en febrero y abril de 1922.

© Real Sociedad Económica de Amigos del País
de la ciudad de Santiago - 2008

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